La Habana, mi linda Habana

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jueves, 18 de julio de 2013

UNA VISITA AL DENTISTA



Hoy sentada en la sala de espera del médico, desde las 7 de la mañana hasta las 12, en ayunas y esperando que me atendieran, vinieron muchos recuerdos a mi cabeza. Entre ellos, uno que me hizo esbozar una sonrisa. Por eso se los voy a contar.
Cuando mi hijo era pequeño, en la edad en que todos los niños cambian los dientes, a él no se le aflojaba ninguno, hasta que un día asombrada vi que le habían brotado dos dientes casi en el frenillo de la lengua. Enseguida fui al dentista para que viera aquello y ver como lo arreglábamos. En esa época en Cuba había una maravillosa atención tanto médica como estomatológica, así que enseguida mi niño fue remitido al ortodoncista. Al hacerle una placa comprobaron que los dientes de leche tenían una raíz muy grande lo que hacía que no se aflojaran con el empuje de los dientes permanentes.
Enseguida ordenaron que se le extrajeran los dientes de adelante, y los que habían salido fuera de lugar ocuparon su lugar. Como es de esperar, el ortodoncista lo siguió atendiendo y poco a poco me daba la orden para que fuera a sacarle las piezas, primero los dientes, luego los colmillos y las muelas. Y así siempre lo hice. Quiero decirles que por esta atención tan esmerada, mi hijo cuando estaba optando a una carrera universitaria y le hicieron exámenes físicos y psíquicos le dijeron que podía ser hasta cosmonauta si quería, por sus condiciones, pues tenía una dentadura perfecta. A los 18 años nunca había tenido una caries y tenía todas las piezas correctamente alineadas.
Bueno, ahora les cuento lo que me pasó en una de esas visitas para irle extrayendo las piezas de leche. Resulta que un día llego al gabinete dental y había dos doctoras hablando animadamente en la consulta y nadie esperando afuera. Así que toqué en la puerta y les dije que venía con el niño a que le sacaran una pieza por orden de la ortodoncista. Como algo automático apoyando mi explicación, señalé una muela en la boca, sin darme cuenta.
Bueno, las dos doctoras que estaban animadísimas, porque no tenían casi trabajo, y en la tienda habían sacado unos zapatos de lo más lindos, no hacían más que comentar  y hacer planes a ver si se los podían comprar, si les tocaba por la libreta de abastecimiento.
Al rato me dijeron que pasara, sentaron a mi hijo y en un santiamén le sacaron la muelita , que por suerte era de leche, porque ni miraron la historia clínica, y lo que hicieron en su animada charla fue sacarle la que yo insconcientemente había señalado al entrar, que no era la misma que había mandado a sacar la ortodoncista. Cuando aquella chica miró la historia clínica y vio lo que había hecho, se quedó blanca, y me pidió disculpas para luego decirme que por qué yo le había señalado esa muela, como si yo fuera la que tuviera la culpa de su falta de responsabilidad. Ya digo que por suerte era de leche, y que le iba a salir otra detrás, sino, ya saben, se quedaba sin muela para toda la vida.
Verdad que parece imposible que estas cosas pasen, y más en un sitio y en una época en que la atención médica era de 10 en Cuba, pero pueden creerme que la historia es totalmente cierta, por increíble que parezca.
Ya saben el berrinche de la ortodoncista cuando se enteró, y no sé si a la "fashion" doctora le habrán llamado la atención. Yo por mi parte me cuidé muy bien de volver a señalar nada cuando fuera al médico o al dentista, por si las moscas, jajajajaja.
Les dejo una foto de la Clínica Estomatológica donde eso pasó, para que vean el deterioro a que ha llegado todo en mi país. En la época de la historia que les hago era nueva, y totalmente dotada con equipos modernos para aquella época. Ya en mis últimos tiempos en Cuba, y los últimos tiempos de la clínica también, fui a que me arreglaran un empaste y la maquinita como le decimos nosotros, que echaba un pequeño chorro de agua para enfríar la pieza que estaba siendo fresada, ya tenía más de un chorro, el otro iba directo a mis ojos, y salí de allí como si me hubiera caído un aguacero.No se crean que exagero, pues así mismo era, si el que  me lee es cubano, sabe que digo la absoluta verdad.


1 comentario:

  1. Maravillosa historia y muy graciosa!! soy venezolana y me siento identificada con sus palabras puesto que mi país cada día va en veloz decadencia y ya nada es como antes...Esa foto me recuerda el deterioro al que ha llegado el hospital de mi comunidad que ni médicos tiene!! gracias por compartir sus experiencias, tan maravilloso es poder contar con los recuerdos .

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